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Fiestas costumbres y tradiciones
Valencia es una ciudad moderna, cosmopolita, pero a su vez respetuosa con su pasado y sus tradiciones. En Valencia el folclore está presente en la vida cotidiana de sus habitantes a lo largo de todo el año. Los valencianos celebran sus fiestas populares con entusiasmo y las viven intensamente. Asimismo, son grandes amantes del arte y cultura, y sienten pasión por la música, protagonista eterna de todos los festejos. Se dice que hay que conocer las Fallas (12 al 19 de marzo) al menos una vez. Son estas fiestas extrovertidas que se viven en la calle al compás de las bandas de música, el olor a buñuelos y chocolate caliente, el desfile de jóvenes embellecidas por sus trajes regionales, la pólvora y el fuego.
Todos los años, las Fallas y la primavera parecen llegar juntas a Valencia. Las Fallas son las fiestas por excelencia para los valencianos. Monumentos (algunos de los cuales alcanzan más de 25 metros de altura) que conjugan el arte y la sátira socarrosa para caricaturizar, con gracia e ingenio, escenas de la vida cotidiana que, por eso mismo, necesitan la purificación del fuego.
Dedicadas a San José y declaradas de interés Turistico internacional, la semana Fallera (12 al 19 de marzo) hace de Valencia una ciudad peatonal. Las Fallas se viven en la calle. Desde la despertá a la tradicional Cridá, la Exposición del Ninot, la Plantá, Cabalgata del Reino, castillos de fuegos artificiales, corridas de toros, ofrenda de flores a la Virgen y la gran Nit del Foc, antesala de esa apoteosis que es la Cremá. Recorrer las calles de la ciudad contemplando los monumentos falleros instalados sería raro si no fuese acompañado por el característico olor que desprenden los puestos de buñuelos y churros, de los que hay instalados más de un centenar en toda la ciudad. Dos son las modalidades de buñuelos más habituales, los elaborados con levadura, harina, agua y aceite, a los que posteriormente se les añade azúcar, y otros más típicos de Valencia, a los que, a esos mismos ingredientes, se añade calabaza (bunyols de carabassa). Ciutat Vella y Ruzafa son los distritos que cuentan con el mayor número de estos puestos de venta al aire libre De hecho, los buñuelos con chocolate se han convertido, por su facilidad para comprarlos, tanto por el horario -veinticuatro horas- como por su ubicación -la calle-, así como por su aporte de calorías, en el principal combustible para aquellos que quieren aprovechar la noche y la madrugada para visitar a pie las Fallas más importantes de la ciudad. Las bandas de música son otro de los ingredientes que nunca pueden faltar en las fiestas falleras. Los músicos deleitan a turistas y vecinos con tradicionales composiciones. El acto más multitudinario y espectacular es la Ofrenda de Flores a la Virgen de los Desamparados. los dias 17 y 18, desde las 16.00 horas hasta bien entrada la noche, tiene lugar este brillante desfile en el que destacan las falleras con su maravilloso y vistosisimo traje regional portando ramos de flores a su Patrona.
El dia 1 de marzo comienzan las "mascletaes" en la Plaza del Ayuntamiento, para preparar el ambiente festivo, aunque lo más importante comienza el dia 16 ya que a las ocho de la mañana han de estar instalados los más de 700 monumentos (algunos de los cuales alcanzan más de 25 metros de altura), que surgen en plazas y esquinas. En la ciudad de Valencia, la mayor concentración de monumentos se localiza en el céntrico barrio de Ruzafa y en los distritos marítimos. Es imprescindible visitar la falla de la Plaza del Ayuntamiento, que está fuera de concurso, que es construida por el municipio y acostumbra a ser una de las mejores de la ciudad. La pirotecnia es el segundo atractivo de las fiestas de las Fallas, por detrás de los monumentos de cartón que se queman el día de San José. Los fuegos artificiales son base en cualquier festejo. De hecho no se conciben estas fiestas genuinamente valencianas sin el constante olor a pólvora y el sonido de artefactos que se lanzan por el día y por la noche llenando la ciudad de Valencia de un aroma y colorido singular. Desde hace siglos, los fuegos artificiales son base fundamental en todas las celebraciones festivas de los pueblos, ya sea de índole patronal o simplemente popular. La magia que encierran atraen, como ningún otro espectáculo, a las multitudes. la pirotecnia es, a la vez, ciencia y arte. La ciencia de encerrar energía bajo una débil envoltura y liberarla luego rápidamente, con gran potencia de combustión. Y el arte para obtener que esos efectos sonoros, propulsivos y luminosos se realicen con armonía y esplendor.
Los llamados fuegos diurnos son una invención japonesa. De ellos el más importante es la mascletà. El origen de los fuegos artificiales se encuentra en las civilizaciones orientales, y estos conocimientos legaron a Europa a través de los griegos. Con la caída del imperio romano decayeron las practicas pirotécnicas hasta los siglos XI y XII en que resurgieron. En la Comunidad Valenciana fueron los musulmanes quienes reactivaron dichas prácticas en el ámbito militar y festivo. Por ello, se estima que la enorme afición existente en Valencia a la pirotecnia tenga su raíz en la ocupación árabe que se prolongó hasta 1238 y que se amplió tras la conquista de Jaime I de Aragón, según afirman varios cronistas, entre ellos, Boix y Tramoyeres en sus escritos sobre los fuegos de artificio en Valencia. La pirotecnia consta en Valencia de varias modalidades que se llevan a cabo a lo largo de las fiestas de las Fallas: despertà, mascletà y castillo. La despertà marca el comienzo de cada jornada en cada comisión fallera. Durante esos días, falleros y músicos inician a las ocho de la mañana la tradicional despertà con el tró de bac y, en algunos casos con tracas. A continuación, a las dos de la tarde, le toca el turno a la mascletà, la mayor expresión de ruido como catalogan los expertos a estos fuegos. Y en el caso de la noche, el cielo se cubre de un sinfín de figuras y colores. Es hora del castillo. En él se produce la combinación exacta de carcasas y efectos especiales. Pero aunque la fiesta gira en torno a esos muñecos o "ninots" en los que se critica cada año lo más notable del mundo nacional, internacional o local, en estos dias se suceden todo tipo de manifestaciones lúdicas, desde las "despertàs" a castillos de fuegos artificiales, desde una importante feria taurina hasta verbenas.
Los visitantes podrán observar (y participar en el resultado final) de uno de los muchos concursos y exhibiciones de paellas que efectúan las comisiones, predominado los nocturnos. Además de la conocidisima "paella", es tipica la ingestión de buñuelos, solos o con chocolate, muy a propósito para las frescas noches de marzo. A las 12 de la noche del dia 19, y salvo un ninot, que previamente y por sufragio popular se ha elegido entre las diferentes fallas, éstas son consumidas por el fuego.
La que actualmente se utiliza en la procesión data de 1945, la realizó Carmelo Vicent, y se la conoce popularmente por "La Peregrina".
El segundo domingo de mayo tiene lugar la festividad de la Virgen de los Desamparados, Patrona de la ciudad. Los valencianos sienten una gran devoción pos esta Virgen, a la que llaman cariñosamente "La Geperudeta", aludiendo a la posición ligeramente encorvada que adopta por ser una imagen yaciente. Es una fiesta multitudinaria en la que destaca el "traslado" de la Virgen de su Basílica a la Catedral. El origen de esta sagrada imagen va unido a una de las glorias valencianas, como es la fundación de su antiguo hospital, el primero en el mundo, destinado a pobres dementes y desamparados.
En este dia, el de Sant Donis, Valencia celebra la entrada triunfal del Rey D. Jaime I a la ciudad, y desde que se aprobó el Estatuto de Autonomia el dia de la Comunidad Valenciana.
Valencia conmemora cada aniversario de la conquista con lucidos actos presididos por la Senyera "Bandera" de la Ciudad. En este dia y desde 1365, por privilegio otorgado por el Rey Pedro El Ceremonioso, la Senyera valenciana no hace reverencia a nadie y no se la debe inclinar nunca, por lo que es descendida desde el balcón principal del Excelentisimo Ayuntamiento en lugar de sacarla por la puerta y trasladada en procesión civica es recibida en la Catedral, donde se celebra un "Te Deum", para seguidamente llegar hasta el Parterre, donde, ante la estatua ecuestre del Rey D. Jaime se efectúa una ofrenda floral. Sant Donis se considera también el dia de los enamorados valencianos y la tradición dice que las mujeres reciban de sus enamorados "la mocadora" (un pañuelo del cuello) que guarda productos de la huerta elaborados con mazapán y la "piuleta" y el "tronador", que recuerdan dos tipos de cohetes que se disparaban conmemorando el dia de la Conquista.
Después de la "Fira de Sant Jaume" (fiesta taurina) Valencia quedaba desierta de vecinos, que dejaban la ciudad para aliviar el calor, y de forasteros, que no tenian oferta lúdica a la que acudir. En una sesión del Consistorio el 12 de diciembre de 1870, tres concejales proponen celebrar una feria anual y exposición de toda clase de productos para animar la capital, atraer a los forasteros y evitar el éxodo de los valencianos. La idea fue aprobada por unanimidad y la Feria se inauguró el 21 de julio, un año más tarde, con una vistosa cabalgata, pabellones, exposiciones de plantas y venta de productos en general. Año tras año, los festejos iban incrementándose. En 1891 queda establecida la Batalla de Flores, que tiene lugar el último domingo y en donde se libra una lucha incruenta entre las señoritas tripulantes de florales carrozas y el público expectante.
Centenares de miles de clavellones surcan los aires durante cerca de una hora, para dejar al final una bellisima alfombra de flor multicolor e impresionante. Durante la primera quincena se celebra el Certamen Internacional de Bandas de Música, el cual se celebra desde 1886. El Palau de la Música y la Plaza de Toros son los escenarios de tan singular y prestigioso Certamen. En la segunda quincena, la Plaza de Toros alberga la llamada, desde su comienzo Feria de San Jaime, con carteles de primera categoria que avalan el gusto taurino del valenciano. Las atracciones para los niños y algunos mayores son tan tradicionales como el degustar "panoches torrades" (mazorcas de maiz asadas), sandia, melón y, desde luego, la bebida refrescante valenciana por antonomasia, la horchata de chufa.
Valencia y su forma de vida mediterránea hace una peculiar adaptación de los ritos de Semana Santa. Se celebra solemnemente en los poblados marítimos donde desfilan coloristas procesiones con personajes bíblicos y cofradías de granaderos vestidos al estilo del ejército napoleónico. La Semana Santa Marinera presenta tres actos principales: la Recogida de Palmas, la Procesión del Santo Entierro y la Cabalgata de Resurrección. Los orígenes de esta festividad se remontan al siglo XV cuando se crea una agrupación llamada la "Concordia dels Disciplinats" o concordia de los que hacen disciplina, de la que fue prior San Vicente Ferrer. Esta entidad realizaba actos de penitencia y caridad cuando llegaba la Semana Santa.
Además de las Cofradías, en la Semana Santa Marinera de Valencia participan las llamadas Corporaciones Armadas que agrupan a Pretorianos, Longinos, Sayones y Granaderos. Una de las imágenes de mayor reconocimiento es el Paso de la Verónica de don Mariano Benlliure. A las imágenes de cada una de las Cofradías se unen otras vivientes: vecinos ataviados como Pilatos, Herodes o los Apóstoles y vecinas vistiendo como la Dolorosa, las Santas Mujeres, Salomé... que desfilan a toque de campanas y acompañamiento de música tradicional. Otra tradición que se repite todos los sábados de Gloria a las doce de la noche, es la "trenca dels perols". Cuando las campanas anuncian la Resurrección, los vecinos de estos barrios marítimos tiran pucheros de barro desde las ventanas y balcones. El domingo y lunes de Resurrección son fiestas que en Valencia tienen un marcado carácter popular y campestre. Las familias y pandillas de amigos se van al antiguo cauce del río, convertido en jardín, o a la playa, a comer longanizas de pascua y monas (hornazos con huevos cocidos), mientras se vuelan las cometas o "cachirulos" y se practican todo tipo de juegos.
El lunes 19 de abril se celebra la festividad de Sant Vicent Ferrer, patrón de la ciudad de Valencia y de numerosas poblaciones en la Comunidad Valenciana. Prolongando la Semana Santa se levantan altares en calles y plazas de Valencia conmemorando la festividad de San Vicente Ferrer, patrón de la Comunidad canonizado por el setabense Calixto III. Es costumbre visitar su casa natal convertida en capilla. Allí se encuentra "El Pouet de Sant Vicent", del que se da de beber a los niños" para que hablen pronto, no padezcan de anginas, no juren en falso ni sean blasfemos". Dentro de esta fiesta grupos de niños representan, siempre en valenciano, hechos prodigiosos atribuidos al santo dominico, los denominados "miracles". Las representaciones se llevan a cabo en los catorce altares que se levantan en los distintos barrios de la ciudad, presididos siempre por la imagen del patrón. El altar más antiguo de los que se montan data de 1561 y se instala cada año junto al Pouet de Sant Vicent. Las fiestas vicentinas se inician el sábado a medianoche con el traslado de la imagen al altar. El domingo tienen lugar las representaciones de los "miracles" y el lunes, día de la festividad, se celebra la misa de Pontifical y se hace la ofrenda floral en la casa natalicia de San Vicente. Por la tarde tiene lugar una procesión que recorre el barrio de la Catedral y la bajada de la imagen del altar.
El 22 de enero los valencianos celebran el día de su Patrón. Vicente fue un joven diácono martirizado en Valencia en el año 303 por orden del emperador Diocleciano, que despertó gran fervor entre la población. Fue nombrado Patrón de la Ciudad y con el paso del tiempo se ampliaron los acontecimientos en honor al Mártir. Además de ser Patrón de Valencia, San Vicente Mártir es también Patrón del Gremio de Sastres y Modistas. La mañana del 22 de enero la actuación de dolçainers precede la celebración de una misa solemne en la Parroquia de San Vicente. Al término de la misma tiene lugar una procesión general dedicada al Santo que recorre parte de los lugares donde, según la tradición, recibió martirio. En esta fecha también se celebra el bautizo de San Vicente Ferrer, gran devoto de San Vicente Mártir. Dicha fiesta está organizada por la Real Asociación de la Pila Bautismal de San Vicente Ferrer y comienza cada año con la muestra de los bults de Sant Esteve. Los acompañantes van vestidos de época representando a los personajes que estuvieron en el bautizo de San Vicente Ferrer: el cura, el sacristán, dos jurados y el jurado mayor, virrey y virreina, negro y negra, padre, la comadre con el niño, la madrina y seis damas más. Últimamente se han incorporado otros personajes.
En 1355, atendiendo a la iniciativa del obispo Hugo de Fenollet, los jurados de la ciudad invitaron al pueblo a engalanar las calles y tomar parte en una procesión general, en la que el Santísimo Sacramento fuera acompañado por autoridades y clérigos de la ciudad. Valencia ofrece actualmente un sugerente retablo callejero de tradiciones populares conservadas con la veneración de quien mantiene los ritos tal y como fueron en sus orígenes. También tiene lugar una invitación por medio del "Capellà de les Roques" a autoridades y vecinos de la ciudad para que asistieran a la procesión del Corpus Christi. Este acto tiene menos antigüedad que la procesión, data de 1516 y se denomina "Cabalgata" o "Convite". Antes de la vistosa procesión desfilan, acompañadas por la música de tabalets i dolçaines, las "Rocas", carros triunfales donde se representaban misterios bíblicos. Estas representaciones son una especie de Autos Sacramentales denominados "Entremesos" o "Misteris" que se suponen escritos en el siglo XV y principios del XVI. Las Rocas se guardan celosamente el resto del año en una nave altísima del siglo XVIII, muy próxima a las Torres de Serrano y que puede ser visitada. Los "Gigantes" y "Cabezudos" preceden también la procesión junto con grupos de danzas. Las Danzas tienen una gran importancia en la festividad del Corpus. Las más conocidas son "els Caballets", "els Arquests", "els Pastorets", "la Mangrana", "els Llauradors", "els Turcs" y la más destacada "la Moma". La Moma es el personaje central de la fiesta y representa la virtud. Vestida de blanco danza luchando contra los Momos, los Siete Pecados Capitales, triunfando sobre éstos. Por la tarde las campanas del Miguelete anuncian la solemne Procesión, puro folclore avivado por la Asociación Amigos del Corpus. A la procesión se la ha descrito acertadamente como una especie de Biblia en vivo, porque en ella desfilan multitud de personajes del Antiguo y Nuevo Testamento: veinticuatro ancianos del Apocalipsis, Noé, Josué, los Apóstoles, las Heroínas... en total 270 personajes. Guardia municipal, estandartes, gigantes y cabezudos bailando, águilas, cirialots (ancianos portadores de grandes cirios), abren la singular procesión imaginativa y colorista. Con intenso olor a rosas, timbales y clarines, nubes de incienso y campanas se anuncia la Custodia.
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