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Gastronomía típica Valenciana La rica gastronomía valenciana, basada en las hortalizas de su huerta, el arroz y el pescado fresco, es otra de las sorpresas que aguardan al visitante.
Destaca con su plato sobresaliente la Paella, nacida precisamente en la huerta que rodea a la urbe. Aunque no podemos obviar otras tentaciones como el "Arroz al horno","Arroz a banda" (con pescado),"...amb bledes" (con acelgas),"amb fésols i naps" (con judías y nabos)...que sin embargo no han sepultado otras guisos tradicionales como son la "fideuá" que sustituye los granos de arroz por fideos cocinados con caldo de marisco o el "all i pebre" que acompaña el guiso de anguilas. Todos estos esmerados platos pueden ser perfectamente regados por los vinos valencianos, blancos del Alto Turia y la Serrania, y los tintos de Requena, Utiel y Campo de Liria. Y para los postres una mistela o un moscatel... Excelentes!!. Y de postre... naranja y una reposteria extensa que tiene como estrella el "arnadi" (dulce de calabaza), pasteles de boniato, buñuelos de calabaza... y la famosa horchata acompañada de "fartons", bizcochos que se "mojan" en el dulce refresco. Por último les animamos a pedir un "Agua de Valencia", agradable combinación a base de naranja y cava.
La paella valenciana es un plato universalmente conocido, pero también es preparado de tantas formas distintas en algunos restaurantes de España, que le llaman paella a casi cualquier plato que contenga arroz, por lo tanto no es seguro que sea la auténtica paella valenciana si la consume fuera de Valencia.
Es innegable pues, la primacia de la paella en la cocina española; más esto no data de muchos años, ya que la paella tuvo un origen abatido, modesto, oscuro "Paella", es en valenciano, la típica sartén; un arroz con la adición de cualquier ingrediente para darle sustancia, fue en su origen un "arroz en paella", cuando el guiso ganó en opulencia y presentación, la sarten fue desterrada y para la "paella" hubo un útil de cocina propio: la amplia y sólida paella. En la huerta, en la Ribera, cuando el sol está en lo más alto, llega refrescante y ligera la brisa del mar. Es el momento, los labradores lo saben y a este vientecillo alegre y suave le llaman "paellero", pues marca la hora en que se debe cesar en toda labor, encender el fuego y preparar el "caldero". Es el mejor cartel anunciador de Valencia; al menos por ser el más difundido, el que ha llevado más lejos y con más extensión el nombre de nuestro país por todo el mundo. Hoy la paella, obvio es decirlo, se ha incorporado a la cocina internacional y ha entrado en ella con triunfo por la puerta grande. ¿Cuál es la auténtica receta de la paella? Ingredientes
1 pollo Se pone la paella (recipiente) al fuego con el aceite; cuando esté muy caliente, se echa la carne (pollo y conejo debidamente troceados) y se sofrien a fuego lento hasta que la carne esté bien dorada. Se añaden, a continuación, el tomate, "la ferradura" y el "garrofó", manteniendo el mismo fuego. Una vez sofrito todo, se añade el agua y continúa la cocción, y se prolongará hasta que hierva el caldo. Se mantendrá la ebullición durante unos cinco minutos, y estando la "paella" a pleno hervor se incorporará el arroz. Es de advertir que, si durante la cocción ha bajado el nivel del caldo, que debe mantenerse a la altura de las asas de la paella, se habrá repuesto con agua, también caliente si es posible. Es costumbre trazar un surco con el arroz a través de todo el diámetro del receptáculo, que sobresalga un centimetro sobre el caldo y, más tarde, esparcido por todo el redondel mediante un cucharón de madera. Incorporado el arroz, durante otros cinco minutos continuará la ebullición a fuego fuerte; después se reducirá a un tono menor, y en los minutos finales se apartará del centro de la paella, con la finalidad de obtener el "socarradet". La sal y el azafrán (por desdicha casi siempre sustituido por la amarilla tartrazina) se añadirán durante la ebullición y previamente a la citada incorporación del arroz; siendo también el momento de la adición de "les vaquetes" o "xonetes", si es que se dispone de esos gasterópodos; de lo contrario, se puede recurrir a una ramita de romero, pues su misión es la de aromatizar más que la de saborizar. Retirada la paella del fuego, debe reposar, depositada sobre la madre tierra, unos minutos, antes de ser servida. La paella, como el "all i pebre", es cosa de hombres; los buenos "paelleros" siempre han sido varones, cualquiera de ellos dirigirá el guiso como quien oficia un rito, no le faltarán pinches y marmitones voluntarios.
"El all i pebre" más que un plato propiamente dicho, es una salsa, con la que se puede aderezar no sólo pescados, sino tambien, nadie se extrañe, alguna carne. Pero entre todos los pescados, tanto del mar como de agua dulce, los valencianos han mostrado preferencia por la crasa y lustrosa anguila; tanto es asi que por "all i pebre" se entiende por autonomasia el "all i pebre de anguila". ¿Cuál es la receta del all i pebre?
Las anguilas deben elegirse de mediano tamaño, limpias y cortadas a trozos de unos tres dedos, se colocan en una cazuela de barro, sin ningún otro ingrediente; en una sartén, aparte, se sofrie en aceite unos ajos y el pimentón, se incorpora el sofrito a las anguilas y cierta cantidad de agua, la suficiente para cubrirlas cuando apenas, se sazona, se deja cocer. Los buenos aficionados añadirán también un pimiento picante. Hay quien añade picadillos diversos o patatas a pedacillos para que se impregnen del gusto de la salsa, pero estas derivaciones gastronómicas se separan de la linea clásica del guiso. El "all i pebre" es hoy objeto de concursos; ha sido incluido en las minutas de muchos restaurantes y al viajero tendrá donde elegir en cuanto deje Valencia atrás y siga hacia el sur. El Saler, El Palmar, Perellonet y Perelló, Silla, Catarroja, Sollana, Sueca, en una palabra, todos los pueblos cercanos a la Albufera pueden recomendar sus "all i pebres".
L´arròs amb fesols i naps, también conocido como "caldera" e incluso como"arròs junt", es un plato típico de la huerta de Valencia, se trata de un plato propio de época invernal dada su contundencia aunque es frecuente verlo cocinado en las fiestas de los pueblos para que todos los vecinos disfruten de este sabroso plato. Ingredientes
½ kg de arroz bomba Primeramente pondremos a cocer en tres litros de agua fría las alubias o fesols que previamente habremos tenido a remojo durante diez horas, junto a las alubias pondremos también el jarrete o garreta, la oreja de cerdo, la manita y el tocino, dejando que cueca a fuego moderado.
Justo a mitad de la cocción, añadiremos las blanquets, las morcillas y los naps o napicoles cortados en tres o cuatro porciones. Cuando esté en su punto de cocción lo sacaremos y reservaremos en un plato. A continuación pondremos el pimentón dulce molido y rectificaremos de sal, añadiremos también el tomate rallado que previamente habremos sofrito en un poco de aceite y finalmente echaremos el arroz junto a la carne y los nabos que teniamos apartados en el plato. Cocerlo todo ahora por espacio de unos veinte minutos calculando bien el agua que echamos ya que el arroz debe quedar en un punto meloso es decir con apenas caldo. A la hora de servirlo el arroz debe comerse tras unos pocos minutos de reposo a fin de que absorva algo de caldo pero sin que llegue a quedar pegado.
Es este arroz uno de los que cuentan con mayor número de adeptos. Tiene muchas variantes, pero hay dos de ellas "el de ayuno" y "el de cocido", que son los más conocidos. El de ayuno, antes casi obligado todos los viernes, tiene una receta harto simple: se hacen cocer unos garbanzos en agua, en una sartén se sofrie en aceite una cabeza de ajos entera, patatas cortadas a rodajas, pimiento colorado y el arroz, se traslada el sofrito a la cazuela, cazuela de barro; se añade el caldo de los garbanzos, se sazona y se colorea con azafrán y se mete al horno. La forma áurea exige una taza de arroz por comensal y dos de agua por cada una de arroz, restando una al conjunto. La cabeza de ajos, pueden ser varias, adorna el centro de la cazuela y, ésta o éstas, han dado en llamerle los chuscos "perdius". No acaban aquí las fórmulas para este arroz, pues las hay en que las judias sustituyen a los garbanzos y el arroz se adorna con tomates partidos por la mitad; también existe el arroz al horno de costillas de cerdo,"costelletes".
Sólo diremos, para ir abriendo paladar, que el arnadí es el postre más legendario de toda la Comunidad Valenciana. Su nombre es de origen árabe y es un dulce propio de la Semana Santa, aunque por sus ingredientes el arnadi se puede preparar durante todo el año. Se trata de un pastel casero, con color dorado, ornado con notas blancas de almendra o de merengue, está elaborado a base de calabaza y boniato (ambos confitados), azúcar, almendras, piñones y canela. Ingredientes
1 Kg. De pulpa de Calabaza ó 1Kg de pulpa de Boniato
(Batata), ó Mitad y mitad Se asa la calabaza en el horno a 200º por espacio de una hora, se le quitan las semillas y los hilos, si es boniato (Batata), hay que escaldarlo para quitarle la piel.
Se recogen las pulpas de los asados y se depositan dentro de un saquito de tela, que dejaremos colgada toda la noche, para que escurra de manera natural. Al día siguiente se mezcla el azúcar con tanta cantidad de pulpa como obtengamos, así como con las yemas batidas, se cuece durante 15 ó 20 Minutos, removiendo la masa continuamente. Incorporamos las almendras molidas, la ralladura de limón y la canela, al preparado anterior, con la masa fina formamos unos conos (optativo, pues las formas geométricas que formemos es lo de menos), colocamos en unas cazuelas de barro, y la superficie de la forma geométrica que formemos se engalana con las almendras ó piñones tostados, (es también optativo, pues aquí entra la imaginación). Estas cazuelas se pasan al horno medio, 150º, alrededor de 15 minutos. Hasta que las formas geométricas se muestren ligeramente doradas.
Al hablar de buñuelos, en Valencia los asociamos a la fiesta de las Fallas. Por estas fechas, en gran número de establecimientos o en numerosos puestos al aire libre nos ofrecen los típicos buñuelos recién hechos y calientes, para consumirlos con un buen chocolate o solos. Dos son las modalidades de buñuelos más habituales, los elaborados con levadura, harina, agua y aceite, a los que posteriormente se les añade azúcar, y otros a los que, a esos mismos ingredientes, se añade calabaza. Los buñuelos más típicos de Valencia son los de calabaza (bunyols de carabassa). Ingredientes
500 gr. Puré de calabaza.
Se asa la calabaza (o si no se puede, se cuece). Al sacarla del horno y enfriarse se pela y se le quitan las pepitas y filamentos, se saca la pulpa con una cuchara y se trabaja hasta conseguir una pasta bien fina y suave. Como un puré de calabaza.
Se coloca en un bol el agua templada (Si has optado por cocer la calabaza, utiliza el agua de cocción) y se deslíe la levadura, se añade el puré de calabaza, se va añadiendo la harina poco a poco, removiendo y amasando con la mano hasta conseguir una masa blanda y suave. Se tapa con un lienzo y se deja reposar en lugar templado hasta que haya doblado la masa. Se pone el aceite a calentar y, cuando está bien caliente se van tomando pellizcos de la masa a los que se les hará un agujero con el pulgar y echándolos en el aceite, sacándolos cuando estén bien dorados y espolvoreándolos con el azúcar. Deben tomarse bien calientes y acompañados de un buen chocolate caliente.
Entre la extensa y variada gama de dulces que ornamentan la cocina valenciana es uno de los más populares el "rosegó". Obedece a una sabia receta, pues con escasos pero sustanciales y sustanciosos ingredientes en equilibrada medida, se obtiene un producto de reposteria óptimo, ligero, con el sabor y el aroma de la almendra, lejos del dulzor empalagoso de otros productos de reposteria, sin más defecto que quien los toma dificilmente sabe contenerse sin repetir una y otra vez. Se elabora con huevos, una docena para un kilogramo de harina, otro de azúcar y otro de almendras peladas; se amasa y se cuece en el horno formando una torta; cocido, se saca y se corta en rombos; se devuelve al horno por espacio de un cuarto de hora y la pasta de "rosegó" habrá obtenido la sequedad y fragilidad que han de constituirla en una delicia del paladar.
Una bebida muy refrescante y de especial demanda en los meses más calurosos del año. Elaborada con frutos maduros de Cyperus suculentus sativus, su cultivo se ha limitado durante siglos a una escasa región circunscrita al cercano pueblo de Alboraya que aún hoy sigue siendo la principal área de chufas del país. La chufa, se remonta al antiguo Egipto y fue introducida en España por los árabes. De antiguo se atribuye a la horchata un conjunto de propiedades, tanto alimenticias como medicinales. Es muy beneficiosa para la salud por ser altamente energética, diurética con alto contenido en hierro y su mayor mineral es el potasio. No contiene nada de sodio, y es altamente apreciada por sus minerales y vitaminas. Por último, la horchata contiene enzimas, sustancias que facilitan la digestión. Entre las especialidades más conocidas se prepara granizada, en crema y helada.
La elaboración de la horchata comienza con el lavado de la chufa para su limpieza. Se le da un tratamiento germicida para higienizar las chufas y son lavadas de nuevo para eliminar los restos de germicida. Una vez realizado, se ponen en remojo durante 8-12 horas con agitación intermitente y renovación periódica del agua. Se le da un segundo tratamiento germicida, lavado y escurrido. Posteriormente se procede a su trituración en un molino. En la trituración se introduce simultáneamente un caudal uniforme de agua (aproximadamente 3 litros por kilo de chufa). Se pone en maceración la masa de chufa triturada con agua. Su duración dependerá del tiempo que haya permanecido en remojo, previamente. Por prensado se obtiene el primer extracto y se tamiza. El residuo del tamiz y el del prensado se mezcla, añadiendo alrededor de dos litros de agua por Kg de chufa, se prensa, tamiza y forma un segundo extracto que se une al anterior, con lo que se obtiene el extracto final. Finalmente el proceso de elaboración de la horchata se completa disolviendo la proporción deseada de azúcar, por lo general entre 100 y 150 gramos por litro de extracto, se tamiza de nuevo. Una vez fría, ya está lista para su deleite. Traída a la península ibérica por los árabes, la huerta valenciana, con unos suelos singularmente ricos, arenosos y sueltos, fue el epicentro del cultivo de la chufa en esa época. Además, las temperaturas benignas del Mediterráneo protegen la planta y favorecen su sabor dulce e intenso, la finura del vegetal y un mayor y más uniforme tamaño. La amplia avenida que comunica Valencia con el pueblo vecino de Alboraia alberga los establecimientos de más tradición y fama. La Horchata de Chufa tiene sabor distinto y no tiene nada que ver con la Horchata de Arroz que se encuentra en los países de Hispano América.
Ingredientes
½ litro de cava
Se exprime la naranja y se vierte en una jarra grande junto con el cointreau, la vodka, la ginebra y el azúcar. Se remueve todo bien con una cuchara grande hasta diluir bien al azúcar. A continuación se vierte el cava, a ser posible bien frío, removiendo un poco para mezclar los ingredientes, pero teniendo cuidado en no excederse para no quitar fuerza al gas del cava. Se le añaden unos cinco o seis cubitos de hielo y un par de rodajas circulares de naranja. Se agita un poco con la cuchara ...y a servir... en copas de cava.
Valencia es una de las regiones españolas donde más se cultiva la viña; la provincia de Valencia, concretamente, es, después de la de Ciudad Real, la que más dedica al viñedo. Por tanto, es tierra la nuestra de magnifica uva y pródiga en buenos vinos, no decimos famosos pues no han obtenido, forzoso es reconocerlo, la misma nombradia que otros productos del país.
La serie de los vinos valencianos, es larga, pues muchas son las ciudades y las villas en cuyos términos se crian. Mencionarlos a todos es casi imposible; destacar a los mejores mucho más dificil y peligroso; sólo, como las carcasas que se disparan en un castillo de fuegos aéreos, citaremos algunos, con la conciencia completa de que entre los omitidos los hay de tanta calidad como entre los mencionados. Y asi habrá que recordar el vino blanco de Turis; el embocado de Real de Montroy; los claretes de Requena y Utiel, los vinos dorados, ricos en grado, calientes, de Villar del Azobispo; el de Cheste, que compite con el Ribeiro; los de Casinos, Pedralva y Chiva; los de Villena, Monóvar y Novelda, que se exportaban a Francia para dar "bouquet" a los vinos galos, y tantos y tantos otros. Con la Denominación de Origen Valencia están calificados y amparados los vinos producidos en cuatro subzonas de la provincia de Valencia, claramente delimitadas geográficamente: ALTO TURIA, VALENTINO, MOSCATEL DE VALENCIA y CLARIANO.
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